martes, 24 de noviembre de 2009

ROMANCE DEL PRISIONERO

Gran cantidad de romances medievales no solo se recitaban, sino que se cantaban. Siguiendo esa tradición tan antigua, Amancio Prada nos ofrece aquí el famosísimo "Romance del prisionero". Os invito a escucharlo.
Asun Hidalgo.


LA PENÍNSULA IBÉRICA EN EL SIGLO XV

Aquí tenéis un vídeo informativo sobre el contexto histórico de la Península Ibérica en el siglo XV.
Asun Hidalgo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

AUTORES DEL ROMANTICISMO.

Lo mismo que os comento para los autores del siglo XVIII, sirve para los del Romanticismo. Estos son los autores que podéis encontrar:

José de Espronceda.

Rosalía de Castro.

Gustavo Adolfo Bécquer.

Duque de Rivas.

Mariano José de Larra.

AUTORES DEL SIGLO XVIII.

En cervantesvirtual.com podéis encontrar información, textos e imágenes sobre los siguientes autores del siglo XVIII:

Ramón de la Cruz.

Tomás de Iriarte.

Juan Meléndez Valdés.

Félix María de Samaniego.


José Cadalso.

Leandro Fernández de Moratín.


La información de estos autores es muy amplia. Por supuesto que no es necesario que os lo aprendáis todo, pero sí os puede ayudar echarles un vistazo para ver imágenes, leer algún texto y ampliar algo lo que se ha explicado en clase.
Asun Hidalgo.

VISITA VIRTUAL A LA BIBLIOTECA NACIONAL DE MADRID



Si tenéis curiosidad por conocer la Biblioteca Nacional, pinchad aquí.

ALGUNOS TEXTOS ROMÁNTICOS



Os presento aquí algunos enlaces por si os interesa leer textos románticos o conocer el argumento de las obras más significativas.

Asun Hidalgo.



"Canto a Teresa", incluido en El Diablo Mundo de Espronceda.








Rimas de Bécquer.





Poemas de Rosalía de Castro.










Casa Museo de Rosalía en Padrón.


Artículos
de Larra. Se reproduce aquí uno de ellos, "Las casas nuevas". Os recomiendo especialmente el último párrafo, que se refiere, en concreto a la mudanza y no tiene desperdicio.



Pistola con la que se suicidó Larra. Museo Romántico. Madrid.


Argumento de Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas.


Don Álvaro (como Antony, parece que no tiene apellido) es el hijo de un virrey español y de una princesa inca que ha venido a España con el intento de lograr indulgencia para sus padres, reos de haberse rebelado contra la autoridad de la madre patria. Esta particular situación le impele a esconder su identidad (que el espectador conocerá por completo sólo al final del drama), lo que le hace aparecer misterioso y enigmático a los ojos de los habitantes de Sevilla, donde mora al comienzo de la obra; ésta es también la causa de negarse el marqués de Calatrava a concederle la mano de su hija Leonor, de la cual está apasionadamente prendado.

Intenta raptar a la amada, pero, descubierto por el padre de ella, carga la pistola para defenderse de los siervos que van a atacarle. Reprendido ásperamente por el marqués, se declara dispuesto a ceder y humillarse ante él solo y, para dar más fuerza a sus palabras, arroja la pistola, que, por accidente, se dispara y mata al anciano, quien muere maldiciendo a su hija.

Los dos amantes, durante la refriega con los siervos, se separan y huyen, ignorando uno el destino del otro. Leonor, después de vivir escondida un año, se retira a una ermita cerca del convento de los Ángeles, en la tierra de Hornachuelos. Don Álvaro busca vida e identidad nuevas en el ejército, que está combatiendo en Italia. Cerca de Veletri salva la vida al primer hijo del difunto marqués, Don Carlos, que, bajo un nombre fingido, está siguiendo sus huellas. [19] Cuando Don Carlos le reconoce, le reta, y Don Álvaro le mata. Por esto, se le condena a muerte, pero un inesperado ataque de los enemigos le libra y le permite una nueva fuga.

Refugiado en el convento de los Ángeles, donde, con el nombre de Padre Rafael, es un modelo de santidad, es localizado por el menor de los Calatrava, Don Alfonso, quien logra llevarle a la desesperación y a un nuevo duelo, del cual Don Álvaro sale otra vez vencedor. Al morir, Don Alfonso pide confesión: Don Álvaro llama a la ermita, donde cree que vive algún monje, y sale Leonor. Don Alfonso imagina una intriga amorosa entre los dos y, antes de expirar, apuñala a su hermana. Llegado al extremo de la desesperación, Don Álvaro se precipita desde un peñasco, mientras los frailes del convento avanzan, salmodiando, hacia el lugar del exterminio.

Fuente: Estudio preliminar a Don Álvaro o la fuerza del sino de Ermanno Caldera.


Argumento de Don Juan Tenorio de José Zorrilla.



La acción transcurre en la Sevilla de 1545, en los últimos años del rey Carlos I de España.

Parte Primera (Transcurre en la noche de Carnaval)

Hace un tiempo Don Juan y Don Luis Mejía habían apostado para ver «quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año», ese día se cumplía el lapso, por lo tanto, Don Luis y Don Juan se vuelven a encontrar en la hostería de Buttarelli donde comparan sus hazañas.

Los rivales cuentan los muertos en batalla y las mujeres seducidas, al finalizar Don Juan queda como vencedor, sin embargo Don Luis lo vuelve a desafiar diciéndole a Don Juan que lo que le falta en la lista es «una novicia que esté para profesar», entonces Don Juan le vuelve a apostar a Don Luis que conquistará a una novicia, y que además, le quitará a su prometida, Doña Ana de Pantoja.

Al oír el desafío, el comendador Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés, que llevaba en un convento desde su infancia y estaba destinada a casarse con Don Juan, deshace el matrimonio convenido.

Por la noche, Don Juan seduce a Doña Ana haciéndose pasar por su prometido. Después, escala los muros del convento donde está encerrada Doña Inés y la rapta. Don Juan y Doña Inés se enamoran locamente.

Don Luis y Don Gonzalo se enfrentan al protagonista en un duelo y ambos mueren, por lo que Don Juan tiene que huir a Italia.

Parte Segunda (Cinco años después)

Cinco años más tarde, Don Juan regresa a Sevilla y visita el cementerio donde está enterrada Doña Inés, que murió de amor. Doña Inés también ha hecho una apuesta, pero con Dios: si logra el arrepentimiento del joven, los dos se salvarán pero, si no lo consigue, se condenarán eternamente.

Ante la tumba de Don Gonzalo, Don Juan invita al comendador a cenar y éste lo invita a su vez a compartir la mesa de piedra con él en el panteón.

Cuando el espíritu del Comendador está a punto llevarse a Don Juan al infierno, Doña Inés interviene y le ruega que se arrepienta. La joven gana la apuesta y los dos suben al cielo rodeados de cantos e imágenes celestiales.

Fuente: Wikipedia.


jueves, 12 de noviembre de 2009

EL MESTER DE CLERECÍA (SIGLOS XIII-XIV).


He aquí dos enlaces interesantes con teoría y actividades sobre el Mester de Clerecía, tanto del siglo XIII -Berceo-, como del XIV -El Arcipreste de Hita-.
Asun Hidalgo.

Mester de clerecía


Gonzalo de Berceo