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sábado, 16 de octubre de 2010

BIENVENIDOS AL NUEVO CURSO.

Hola a todos.
Aunque con un poco de retraso, os damos de nuevo la bienvenida a nuestro blog. Como no hay mejor forma de empezar que con un poema, ahí va:

GRATITUD


Durante muchos años fui dichoso.
Tal vez lo supe, pero no lo supe,
ni habría podido entonces admitir que lo fuera,
pues quien pretende lo absoluto
no se conforma nunca con la parte,
aunque esa parte sea casi el todo.

Mi patrimonio fue la luz del mundo;
toqué la realidad, también soñé,
y tuve amor, tuve en el pecho el canto.

Desde un presente que es manos vacías,
casa desierta, invierno, turbio pecho,
melancólicamente doy gracias por los dones
que no aprecié del todo cuando la vida quiso
que fulgurasen junto a mí,
por los bienes que fueron y que no fueron míos
y que luego perdí sin saber cómo.

Eloy Sánchez Rosillo, La certeza.


Espero que os guste el poema. Se admiten comentarios.
Asun Hidalgo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

ALGUNOS TEXTOS ROMÁNTICOS



Os presento aquí algunos enlaces por si os interesa leer textos románticos o conocer el argumento de las obras más significativas.

Asun Hidalgo.



"Canto a Teresa", incluido en El Diablo Mundo de Espronceda.








Rimas de Bécquer.





Poemas de Rosalía de Castro.










Casa Museo de Rosalía en Padrón.


Artículos
de Larra. Se reproduce aquí uno de ellos, "Las casas nuevas". Os recomiendo especialmente el último párrafo, que se refiere, en concreto a la mudanza y no tiene desperdicio.



Pistola con la que se suicidó Larra. Museo Romántico. Madrid.


Argumento de Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas.


Don Álvaro (como Antony, parece que no tiene apellido) es el hijo de un virrey español y de una princesa inca que ha venido a España con el intento de lograr indulgencia para sus padres, reos de haberse rebelado contra la autoridad de la madre patria. Esta particular situación le impele a esconder su identidad (que el espectador conocerá por completo sólo al final del drama), lo que le hace aparecer misterioso y enigmático a los ojos de los habitantes de Sevilla, donde mora al comienzo de la obra; ésta es también la causa de negarse el marqués de Calatrava a concederle la mano de su hija Leonor, de la cual está apasionadamente prendado.

Intenta raptar a la amada, pero, descubierto por el padre de ella, carga la pistola para defenderse de los siervos que van a atacarle. Reprendido ásperamente por el marqués, se declara dispuesto a ceder y humillarse ante él solo y, para dar más fuerza a sus palabras, arroja la pistola, que, por accidente, se dispara y mata al anciano, quien muere maldiciendo a su hija.

Los dos amantes, durante la refriega con los siervos, se separan y huyen, ignorando uno el destino del otro. Leonor, después de vivir escondida un año, se retira a una ermita cerca del convento de los Ángeles, en la tierra de Hornachuelos. Don Álvaro busca vida e identidad nuevas en el ejército, que está combatiendo en Italia. Cerca de Veletri salva la vida al primer hijo del difunto marqués, Don Carlos, que, bajo un nombre fingido, está siguiendo sus huellas. [19] Cuando Don Carlos le reconoce, le reta, y Don Álvaro le mata. Por esto, se le condena a muerte, pero un inesperado ataque de los enemigos le libra y le permite una nueva fuga.

Refugiado en el convento de los Ángeles, donde, con el nombre de Padre Rafael, es un modelo de santidad, es localizado por el menor de los Calatrava, Don Alfonso, quien logra llevarle a la desesperación y a un nuevo duelo, del cual Don Álvaro sale otra vez vencedor. Al morir, Don Alfonso pide confesión: Don Álvaro llama a la ermita, donde cree que vive algún monje, y sale Leonor. Don Alfonso imagina una intriga amorosa entre los dos y, antes de expirar, apuñala a su hermana. Llegado al extremo de la desesperación, Don Álvaro se precipita desde un peñasco, mientras los frailes del convento avanzan, salmodiando, hacia el lugar del exterminio.

Fuente: Estudio preliminar a Don Álvaro o la fuerza del sino de Ermanno Caldera.


Argumento de Don Juan Tenorio de José Zorrilla.



La acción transcurre en la Sevilla de 1545, en los últimos años del rey Carlos I de España.

Parte Primera (Transcurre en la noche de Carnaval)

Hace un tiempo Don Juan y Don Luis Mejía habían apostado para ver «quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año», ese día se cumplía el lapso, por lo tanto, Don Luis y Don Juan se vuelven a encontrar en la hostería de Buttarelli donde comparan sus hazañas.

Los rivales cuentan los muertos en batalla y las mujeres seducidas, al finalizar Don Juan queda como vencedor, sin embargo Don Luis lo vuelve a desafiar diciéndole a Don Juan que lo que le falta en la lista es «una novicia que esté para profesar», entonces Don Juan le vuelve a apostar a Don Luis que conquistará a una novicia, y que además, le quitará a su prometida, Doña Ana de Pantoja.

Al oír el desafío, el comendador Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés, que llevaba en un convento desde su infancia y estaba destinada a casarse con Don Juan, deshace el matrimonio convenido.

Por la noche, Don Juan seduce a Doña Ana haciéndose pasar por su prometido. Después, escala los muros del convento donde está encerrada Doña Inés y la rapta. Don Juan y Doña Inés se enamoran locamente.

Don Luis y Don Gonzalo se enfrentan al protagonista en un duelo y ambos mueren, por lo que Don Juan tiene que huir a Italia.

Parte Segunda (Cinco años después)

Cinco años más tarde, Don Juan regresa a Sevilla y visita el cementerio donde está enterrada Doña Inés, que murió de amor. Doña Inés también ha hecho una apuesta, pero con Dios: si logra el arrepentimiento del joven, los dos se salvarán pero, si no lo consigue, se condenarán eternamente.

Ante la tumba de Don Gonzalo, Don Juan invita al comendador a cenar y éste lo invita a su vez a compartir la mesa de piedra con él en el panteón.

Cuando el espíritu del Comendador está a punto llevarse a Don Juan al infierno, Doña Inés interviene y le ruega que se arrepienta. La joven gana la apuesta y los dos suben al cielo rodeados de cantos e imágenes celestiales.

Fuente: Wikipedia.


miércoles, 11 de marzo de 2009

APUNTES SOBRE LA GENERACIÓN DEL 98

Os presento un enlace donde os podéis descargar unos apuntes muy completos sobre la Generación del 98. Hay teoría y textos de cada uno de los autores. Par los alumnos de 4º, quizás es demasiado extenso aunque hay cuadros con esquemas que os pueden ir bien. Pero a los de 2º de bachillerato os puede venir de maravilla. Generación del 98.
Y ahora, un nuevo enlace, más sencillo: Generación del 98-2. No dejéis de mirarlo.

lunes, 9 de marzo de 2009

TEXTOS PRESCRIPTIVOS MUY NUTRITIVOS

Los alumnos de 2º de Eso han estudiado recientemente los textos prescriptivos. Con ese motivo, los de 2º E han traído a clase cada uno de ellos una receta de cocina con la que se ejemplifican perfectamente todos los rasgos lingüísticos de este tipo de textos. Les prometí que , si lo hacían todos, yo les traería no una receta, sino el producto de ella y nos lo comeríamos entre todos. Ellos cumplieron, así que pegamos todas las recetas en clase en un mural y les traje una bandeja de trufas caseras que estaban riquísimas. Aquí dejo las fotos de esta actividad. Para verlas podéis pulsar aquí.



Os las dejo aquí en formato de diapositivas, pinchad sobre ellas y las veréis mayores.



sábado, 7 de marzo de 2009

PLATERO Y YO


En clase estamos estudiando Juan Ramón Jiménez. Aunque nos centramos básicamete en su poesía, no me resisto a poneros aquí algún fragmento de Platero y yo. Me ha costado trabajo elegir uno, pero ahí va:
La carretilla

En el arroyo grande, que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, toda perdida bajo su carga de hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pecho en flor al borriquillo, más pequeño ¡ay! y más flaco que Platero. Y el borriquillo se destrozaba contra el viento, intentando, inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre las flores.

Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante del borriquillo miserable. Le obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero, y les subió la cuesta.

¡Qué sonreír el de la chiquilla! Fue como si el sol de la tarde, que se rompía, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas.

Con su llorosa alegría me ofreció dos escogidas naranjas. Las tomé, agradecido, y le di una al borriquillo débil, como dulce consuelo; otra a Platero como premio áureo.


viernes, 6 de marzo de 2009

UN POEMA DE UNAMUNO.


Quizás a Unamuno se le conoce más por sus ensayos y sus novelas que por su poesía. Sin embargo tiene varios libros de poemas bellísimos en los que se reflejan sus temas más característicos: los de carácter existencial y religioso, los del tema de España, los relacionados con Castilla que, como para todos sus compañeros del 98, para él era la tierra que mejor reflejaba la esencia de España. ¡Y eso que él era vasco! Y también tiene poemas amorosos dedicados a su mujer, porque es de los pocos poetas que canta el amor matrimonial. Aquí tenéis un poema como botón de muestra:

CASTILLA

Tú me levantas, tierra de Castilla,

en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,

al cielo, tu amo.

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro

y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.


¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!


UN CUENTO DE AZORÍN.


¿A que todo el mundo sabe que Calisto -o Calixto- y Melibea se casaron? Pues si no lo sabéis, ya podéis leer este cuento de Azorín donde lo explica con todo detalle. El enlace lo tenéis aquí: "Las nubes".
Azorín era un maestro en recrear episodios de la literatura. Se basaba en ellos y les modificaba el final, o inventaba alguna historia con los mismos personajes o en el mismo lugar... Lo hizo con un episodio de El Lazarillo, con una Novela Ejemplar de Cervantes..., y también con La Celestina, como podéis comprobar si leéis ente cuento, que además es precioso. Pertenece a su libro Castilla. Asun Hidalgo.

MANUEL MACHADO


En clase apenas hemos estudiado a este poeta, hermano de Antonio. Me da un poco de pena, porque, aunque no es un poeta de tanta relevancia como él, también tiene poemas muy dignos e importantes. Os comenté que un poema muy famoso de él es el que se inspira en el Cantar de Mío Cid, en la escena famosa de la niña que, muy a su pesar, no puede ayudar al caballero y a sus mesnadas. Este es el poema. ¡Una maravilla! Asun Hidalgo.

Castilla

Manuel Machado (1874-1947)

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- , el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!
A los terribles golpes,
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules y en los ojos lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
“¡Buen Cid, pasad...! El rey nos dará muerte,
arruinará la casa,
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El cielo os colme de venturas...
¡En nuestro mal, oh Cid no ganáis nada!”
Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita “¡En marcha!”
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.


MÁS POEMAS DE ANTONIO MACHADO


En clase hemos leído algunos poemas de Antonio Machado que no tenéis en el libro ni en las fotocopias. Os los cuelgo aquí. Espero que los leáis. Asun Hidalgo.

POEMA CRÍTICO ESCRITO EN CLAVE IRÓNICA:

LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE DON GUIDO

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él: ¡din-dan!

Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo
y un maestro
en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.

Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a sus desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás...
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!...
El acá
y el allá,
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito:
cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!
¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!
el caballero andaluz.

(Campos de Castilla, edición de 1917)



UN EJEMPLO DE POESÍA EN EL QUE SE REFLEJA EL TEMA DE ESPAÑA:

EL MAÑANA EFÍMERO

A Roberto Castrovido.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su marmol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

(Campos de Castilla, edición de 1917)



Y AHORA DOS EJEMPLOS DE POESÍA DE GUERRA:

La muerte del niño herido


Otra vez en la noche... Es el martillo
de la fiebre en las sienes bien vendadas
del niño. —Madre, ¡el pájaro amarillo!
¡Las mariposas negras y moradas!

—Duerme, hijo mío. —Y la manita oprime
la madre, junto al lecho. —¡Oh, flor de fuego!
¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime?
Hay en la pobre alcoba olor de espliego;


fuera, la oronda luna que blanquea
cúpula y torre a la ciudad sombría.
Invisible avión moscardonea.

—¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?
El cristal del balcón repiquetea.
—¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!


Hora de España (Barcelona), n.º XVIII, junio 1938, p. 7.


El crimen fue en Granada

A Federico García Lorca


I

EL CRIMEN

Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...


II

EL POETA Y LA MUERTE

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»


III

Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Ayuda. Semanario de la solidaridad, n.º 22, 17 de octubre de 1936, p. 3. Luego en Antonio Machado, La guerra (1936-1937), Madrid, Espasa-Calpe, 1937, pp. 25-29.



lunes, 23 de febrero de 2009

LA FIGURA DE RUBÉN DARÍO.


El poeta modernista más importante de la literatura en lengua española es el nicaragüense Rubén Darío. Influyó de manera decisiva en poetas tan importantes como los hermanos Antonio y Manuel Machado y Juan Ramón Jiménez. Os presento un enlace para que podáis conocerlo mejor. El enlace lo tenéis aquí.

Os copio también uno de sus poemas más conocidos en el que se pueden ver las características más importantes del modernismo. Es el titulado "Sonatina" que pertenece a su obra Prosas profanas.

SONATINA

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.

Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,

o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!

[1893]

martes, 17 de febrero de 2009

CUENTO DE RUBÉN DARÍO


Estamos a punto de empezar el Modernismo. Para que os vayáis ambientando, os propongo la lectura de este cuento de Rubén Darío en el que podéis observar las principales caracteríscas de la literatura modernista: exotismo, léxico preciosista y lleno de color, elementos sensoriales... Ya lo comentaremos en clase más extensamente. El enlace lo tenéis aquí: "La muerte de la emperatriz de la China"

viernes, 13 de febrero de 2009

CUENTOS Y TEXTOS DE PÍO BAROJA.


Sois muchos los que me habéis comentado que os ha gustado la novela que hemos leído de Baroja, Zalacaín el aventurero. Por eso me gustaría invitaros a leer algunos textos suyos. He encontrado un enlace en el que vienen varios. Os recomiendo de forma especial el primero de ellos, "Elizabide el vagabundo". El enlace lo tenéis aquí. Asun Hidalgo.

viernes, 12 de diciembre de 2008

TEXTOS DE LA REGENTA

TEXTOS DE LA REGENTA
[Al inicio de la novela, don Fermín de Pas sugiere a Ana Ozores que haga confesión general. Ella reflexiona en su habitación. Este hecho permite al narrador presentarnos el pasado de la protagonista en un salto temporal hacia atrás o “flash back”].
CAP. III
-«¡Confesión general!» -estaba pensando-. Eso es la historia de toda la vida. Una lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.
Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. -Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las noches antes de tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la obscuridad y pegada a la cama seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado, y aquel dolor aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida, pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella; todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima lástima de sí misma.

n cura guapo, había que confesarlo...». Y entonces, los ojos apagados del elegante Mesía brillaron al clavarse en el Magistral que sintió el choque de la mirada y la resistió con la suya, erizando las puntas que tenía en las pupilas entre tanta blandura. A don Fermín le asustó la impresión que le produjo, más que las palabras, el gesto de Ana; sintió un agradecimiento dulcísimo, un calor en las entrañas completamente nuevo; ya no se trataba allí de la vanidad suavemente halagada, sino de unas fibras del corazón que no sabía él cómo sonaban. «¡Qué diablos es esto!» pensó De Pas; y entonces precisamente fue cuando se encontró con los ojos de don Álvaro; fue una mirada que se convirtió, al chocar, en un desafío; una mirada de esas que dan bofetadas; nadie lo notó más que ellos y la Regenta. Estaban ambos en pie, cerca uno de otro, los dos arrogantes, esbeltos; la ceñida levita de Mesía, correcta, severa, ostentaba su gravedad con no menos dignas y elegantes líneas que el manteo ampuloso, hierático del clérigo, que relucía al sol, cayendo hasta la tierra.
Estaba Ana sola en el comedor. Sobre la mesa quedaban la cafetera de estaño, la taza y la copa en que había tomado café y anís don Víctor, que ya estaba en el Casino jugando al ajedrez. Sobre el platillo de la taza yacía medio puro apagado, cuya ceniza formaba repugnante amasijo impregnado del café frío derramado. Todo esto miraba la Regenta con pena, como si fuesen ruinas de un mundo. La insignificancia de aquellos objetos que contemplaba le partía el alma; se le figuraba que eran símbolo del universo, que era así, ceniza, frialdad, un cigarro abandonado a la mitad por el hastío del fumador. Además, pensaba en el marido incapaz de fumar un puro entero y de querer por entero a una mujer. Ella era también como aquel cigarro, una cosa que no había servido para uno y que ya no podía servir para otro.
[Don Fermín de Pas acaba de enterarse de que Ana Ozores se ha desmayado la noche anterior bailando con Álvaro Mesía. No logra contener sus celos. Y ella se da cuenta de sus verdaderos sentimientos.]
CAP. XXV
-Sí, usted lo ha dicho... Y ese es el camino. Yo sin Dios... no soy nada... Sin Dios puede usted ir a donde quiera, Ana... esto se acabó... Estoy en ridículo, Vetusta entera se ríe de mí a carcajadas... Mesía me desprecia, me escupirá en cuanto me vea... El padre espiritual... es un pobre diablo. ¡Oh, pero por qui
en soy... Miserable... Me insulta porque estoy preso!...
Creyó que Ana le seguiría, le llamaría, lloraría... Pero pronto se sintió abandonado. Llegó al portal. Se detuvo, escuchó... Nada, no le llamaban. Desde la calle miró a los balcones. Ninguno se abría. «No le seguían ni con los ojos. Aquella mujer se quedaba allí. Todo era verdad. Le engañaba; era una mujer. ¡Pero cuál! ¡la suya! ¡la de su alma! ¡Sí, sí, de su alma! Para eso la había querido. Pero las mujeres no entendían esto... La más pura quería otra cosa». Y pasaban por su memoria mil horrores. La carnaza amontonada de muchos años de confesonario. La conciencia le recordó a Teresina. A Teresina pálida y sonriente que decía, dentro del cerebro: «¿Y tú...?». «Él era hombre»; se contestaba. Y apretaba el paso. «Yo la quería para mi alma...». «Y su cuerpo también querías, decía la Teresina del cerebro, el cuerpo también... acuérdate». «Sí, sí... pero... esperaba... e



El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos; y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima. La idea vulgar, falsa y grosera de comparar al clérigo con el eunuco se le fue metiendo también por el cerebro con la humedad del cristal helado. «Sí, él era como un eunuco enamorado, un objeto digno de risa, una cosa repugnante de puro ridícula... Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa... le había engañado, le había deshonrado, como otra mujer cualquiera; y él, que tenía sed de sangre, ansias de apretar el cuello al infame, de ahogarle entre sus brazos, seguro de poder hacerlo, seguro de vencerle, de pisarle, de patearle, de reducirle a cachos, a polvo, a viento; él atado por los pies con un trapo ignominioso, como un presidiario, como una cabra, como un rocín libre en los prados, él, misérrimo cura, ludibrio de hombre disfrazado de anafrodita, él tenía que callar, morderse la lengua, las manos, el alma, todo lo suyo, nada del otro, nada del infame, del cobarde que le escupía en la cara porque él tenía las manos atadas... ¿Quién le tenía sujeto? El mundo entero... Veinte siglos de religión, millones de espíritus ciegos, perezosos, que no veían el absurdo porque no les dolía a ellos, que llamaban grandeza, abnegación, virtud a lo que era suplicio injusto, bárbaro, necio, y sobre todo cruel... cruel... Cientos de papas, docenas de concilios, miles de pueblos, millones de piedras de catedrales y cruces y conventos... toda la historia, toda la civilización, un mundo de plomo, yacían sobre él, sobre sus brazos, sobre sus piernas, eran sus grilletes...

MODELO DE COMENTARIO GUIADO:

Aquí tenéis el comentario que os había prometido. Espero que lo aprovechéis y os sirva para el examen. Sería bueno que, si tenéis tiempo, os preparéis posibles localizaciones. Por ejemplo, imaginaos que os pongo un texto de La Regenta, ¿cuál sería la localización? ¿Y si fuera "La canción del pirata" de Espronceda? Aun en el caso de que no salieran textos de estos autores, os habría servido para estudiaros la teoría.
Otra cosa que os vendría bien, es coger poemas y analizar la métrica o los recursos retóricos. Cuanta más práctica hagáis, mejor. ¡Ánimo! Un último esfuerzo que ya tenemos encima las vacaciones.
Asun Hidalgo.


MODELO DE COMENTARIO GUIADO:

RIMA LII

Volverán las oscuras golondrinas


Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y, otra vez, con el ala a sus cristales

jugando llamarán;

pero aquéllas que el vuelo refrenaban 5

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres...

ésas... ¡no volverán!


Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar, 10

y otra vez a la tarde, aun más hermosas,

sus flores se abrirán;

pero aquéllas, cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día... 15

ésas... ¡no volverán!


Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño

tal vez despertará; 20

pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido..., desengáñate:

¡así no te querrán!



a) Localización :

El poema es una Rima de Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla,, 1836-Madrid, 1870). Este autor es el máximo representante del Romanticismo tardío en España junto con Rosalía de Castro. Su obra se caracteriza por un profundo lirismo y una gran sencillez. Responde toda ella a una experiencia personal que refleja con un gran intimismo sus sentimientos. La sinceridad es quizás su característica más notable. En ello radica su gran modernidad. En la expresión se trata de una poesía de lenguaje sencillo, pero con una gran capacidad de sugerencia.

Este texto, concretamente, forma parte de su libro Rimas , que fue publicado póstumamente en 1871, gracias a la iniciativa de los amigos de Bécquer.

La obra está dividida en cuatro bloques temáticos: la inspiración y la poesía, el amor gozoso, el desengaño amoroso y la desolación y la muerte. Esta Rima, como se deduce del contenido, forma parte del tercer núcleo de poemas, el desengaño amoroso. Probablemente es una de las Rimas más famosas de Bécquer.


b) Análisis métrico :

El poema está formado por tres estrofas dobles formadas cada una de ellas por ocho versos divididos en dos partes. Combinan los versos endecasílabos y heptasílabos con el siguiente esquema:

11-11-11-7 11-11-11-7

La rima es asonante en los versos pares y quedan libres los impares:

11 -

11 A

11 -

7 a

Esta estrofa sigue un esquema parecido al del romance, pero se llama “estrofa de la Torre”.

La estructura métrica sigue las características propias de la versificación usada por Bécquer: predominio de la rima asonante y el verso libre, uso de estrofas de carácter tradicional y popular... Esto hace que estemos ante una poesía de gran musicalidad.

El uso del encabalgamiento (en concreto entre los versos 1-2, 3-4, 5-6, 9-10, 11-12, 17-18 y 19-20) da al texto una mayor agilidad y suaviza la rima del poema.


c) Tema y estructura interna:

El tema del poema es la pérdida, al parecer irreparable, del amor gozoso “que no volverá”. Como es habitual en Bécquer, utiliza una estructura paralelística, que varía ligeramente al final, en la última estrofa doble que es la que contiene la clave del tema. La estructura interna es, pues, ascendente. El clímax está al final. Las golondrinas y las madreselvas que ocupan las dos primeras estrofas, son elementos de la naturaleza, testigos del amor que “no volverán”. El tema amoroso es típicamente romántico y adquiere un mayor dramatismo al tratarse de un amor que fue gozoso (v. 6,

v. 14, estrofa final) y que ahora ya se ha perdido: “no volverán”, “así no te querrán”.


d) Análisis de los recursos literarios. Relación fondo y forma :

Todo el poema se dirige a un tú femenino, sin voz, que se convierte en un interlocutor mudo, pero que está presente. Es algo muy característico de Bécquer. La mayoría de sus Rimas tienen esta estructura apelativa, dirigida o bien a la amada -caso de este poema-, o bien a los elementos de la naturaleza.

El ritmo del poema, además de por la rima, se consigue por medio de los paralelismos y anáforas, abundantísimos en esta Rima y en general en toda su obra. Concretando: la estrofa primera (cuatro primeros versos) es paralela a la tercera; y la segunda tiene la misma estructura que la cuarta. La quinta estrofa tiene también elementos comunes con la primera y la tercera, pero hay ligeras variantes que adelantan el tema: la estructura sintáctica es diferente, aunque se repite la palabra clave “volverán”, y ahora ya no aparece el elemento de la naturaleza, sino ya el elemento temático central: el amor, el corazón...

La anáfora resalta dos palabras clave: “Volverán”, es decir, la naturaleza seguirá su curso cíclico, todo seguirá igual, “Pero” el amor “no volverá”.

Resalta también la abundante adjetivación: “oscuras”, “tupidas”, “ardientes”, “profundo”, “mudo”, “absorto”...

Los hipérbatos son muy abundantes y, al desordenar la frase, permiten resaltar elementos y adaptarse al esquema métrico que al autor le interesa.

La enumeración de la última estrofa: “mudo y absorto y de rodillas” cobra un mayor énfasis por el uso del polisíndeton -”y”-, y de la comparación que ocupa el antepenúltimo verso, dándole a la amada un carácter divino.

En conjunto, pues, una poesía en la que el fondo y la forma están estrechamente relacionados. A resaltar el tema contribuye la estructura paralelística y las anáforas. Y es fundamental el carácter apelativo del texto, dirigido a una amada que, aun sin voz, está presente en todo el texto.

* * *

[Este comentario es muy sencillo. Os puede servir de modelo para hacer otros. Es muy importante que en el apartado del análisis de los recursos literarios os fijéis en los más importantes para resaltarlos de algún modo, aunque los comentéis todos.

Otra cosa importante es que todas las afirmaciones que hagáis estén justificadas con referencias al texto y al verso concreto].